Curalaba y Tucapel: Victorias de la resistencia mapuche

Ene 02, 2011

Por las sendas de Pelentraru y Leftraru – ¡Los reconstructores de la Nación Mapuche!. Era la invasión genocida del imperialismo de la Corona Española. Un ejército que era considerado imbatible en el mundo, como el español, fue derrotado por la gesta heroica e inteligente de la resistencia Mapuche. .

Por Mapuexpress

EL TRIUNFO DE CURALABA Y LA MUERTE DEL GOBERNADOR DE CHILE

La Batalla de Curalaba (del mapudungun curalaba: «piedra partida»), conocida también como Victoria de Curalaba, según las fuentes mapuche, fue una importante derrota militar de las fuerzas españolas frente a los mapuche ocurrida en 1598.

Es considerada una de las principales acciones bélicas de la Guerra de Arauco. Consistió en la casi total aniquilación de una columna comandada por el gobernador de Chile Martín Óñez de Loyola, a manos de las huestes dirigidas por el toqui Pelantaro (Pelentraru).

Esta derrota española y la muerte del gobernador desencadenó el abandono masivo de varias ciudades y fuertes españoles del sur de Chile. En el contexto general de la guerra, esta batalla abrió la Rebelión Mapuche de 1598, terminó con la estrategia española de conquistar totalmente el territorio mapuche, abriendo paso a los períodos de Guerra Defensiva española y, posteriormente, a la implementación de una política diplomática basada en los llamados parlamentos mapuches.

ALGUNOS ANTECEDENTES

Según los cronistas, los mapuches molestos, resistieron el establecimiento de nuevas fundaciones y fuertes, recientemente edificadas por Óñez de Loyola. Veían esas nuevas poblaciones como una evidencia de que para los españoles no bastaba con el terreno ya conquistado. Pero la principal causa es atribuida a la indignación por el trato dado a los indígenas, a los “servicios personales” impuestos en lavaderos de oro y plantaciones.

Alarmados, diversos grupos ungieron como toqui general de la próxima guerra a Pelantaro, quien tendría ocasión de destacarse en los siguientes años.

Acciones previas del gobernador

A mediados de diciembre del año 1598, el gobernador Óñez de Loyola se encontraba en la ciudad de La Imperial. Venía de recorrer las fundaciones más australes del reino; Valdivia, Osorno y Villarrica, en visita de inspección y tratando de enganchar algunos soldados que engrosaran sus filas para la campaña que se proponía llevar a cabo a la brevedad contra los mapuche no sometidos.

Entonces el capitán Hernando Vallejo, jefe de la ciudad de Angol, le envió un mensajero indígena, solicitando urgentes socorro, pues creía que sería atacado de un momento a otro. Los clanes de Purén estaban evidentemente sublevados. Dos españoles, que habían osado alejarse del fortín de Longotoro, que resguardaban, habían sido muertos, y habían fuertes señales de concentraciones de guerreros Mapuche.

Sin tardanza, el 21 de diciembre, partió el gobernador al mando de una fuerza de auxilio, así el gobernador Martín Óñez de Loyola emprendió, acompañado de 50 soldados y 300 mapuche auxiliares, el viaje entre las ciudades de La Imperial y Angol, en la zona habitualmente disputada durante la Guerra de Arauco.

La travesía obligaba a su columna a adentrarse en los intrincados pantanos de Lumaco y Tucapel, habitual refugio de los mapuche en pie de guerra. Pero Óñez, confiado en la superioridad de sus fuerzas, avanzó aparentemente sin cuestionarse la peligrosidad del movimiento.

En la noche del 21 la fuerza acampó en un lugar denominado Paillachaca, a una legua de La Imperial. Al día siguiente la columna avanzó sin novedad 9 leguas (37,2 km.). Tras esta segunda jornada acamparon en un paraje llamado Curalaba, junto al Río Lumaco, cercado por cerros abruptos.

Pelantaro había concentrado sus fuerzas en las cercanías. Reunió allí entre 300 y 600 hombres, según las distintas versiones, que dividió en tres cuadrillas. Se reservó el mando de una de ellas y entregó las otras dos a los caciques Anganamón y Guaquimilla.

El ataque, tras un sigiloso avance nocturno, se desató en los primeros momentos del alba del día 23 de diciembre. El ímpetu de los mapuche sorprendió a los españoles en el mayor descuido y desorganización. Muchos soldados castellanos trataron de huir despeñándose en un barranco cercano. Sólo un arcabucero alcanzó a disparar un tiro solitario, antes de ser muerto de un macanazo. El gobernador no alcanzó a vestir su armadura, pero logró tomar su escudo y espada y empeñar la lucha por breves momentos.

Los españoles murieron casi en su totalidad. El gobernador pereció, al igual que el corregidor de Angol, capitán Juan Guirao; el capitán Galleguillos y algunos frailes franciscanos que acompañaban a la comitiva; Juan de Tovar y Miguel Rosillo.

Pelantaro, que ya guardaba el cráneo de Pedro de Valdivia, sumó a su botín el de Óñez de Loyola.

Presagios: Diversos autores españoles contemporáneos, como el capitán Fernando Álvarez de Toledo, autor del poema épico Purén Indómito, y el cronista Diego de Rosales refieren apariciones agoreras en el cielo de Chile, supuestamente vistas el día de Santo Tomás, 21 de diciembre, cuando Óñez de Loyola, partía de La Imperial rumbo a su derrota.

Estos relatos, bastante difundidos, hablan de que en el cielo las nubes se abrieron extrañamente, dejándo ver combatientes, aves enigmáticas y otras figuras.

Es un ejemplo curioso, pero no aislado, de la pervivencia de este tipo de relatos folclóricos en la Guerra de Arauco, asociados desde la Antigüedad Clásica con batallas funestas y campañas malhadadas. Siendo sabido que desde la Antigua Roma, el vuelo de las aves es considerado un presagio antes del combate.

Por otro lado, la sabiduría mapuche concedía a la forma y movimiento de las nubes un significado simbólico asociado a la guerra.

Efectos: La batalla de Curalaba se convirtió en el inicio efectivo de la Rebelión Mapuche de 1598, que terminó finalmente con todas las ciudades al sur del río Biobío, excepto Concepción.

De ahora en adelante los españoles dejaran de realizar la expansión por el territorio mapuche de la misma manera que se realizó a lo largo del siglo XVI; y dividiría los territorios españoles en Chile, al tener su territorio norte (la Capitanía General de Chile) como frontera sur el río Biobío, y su territorio sur (Chiloé) como frontera norte el canal de Chacao (exceptuando la posterior recuperación del territorio y ciudad de Valdivia en 1645, y la recuperación a fines de la colonia (a fines del siglo XVIII) de los territorios al sur de esta ciudad, como la ciudad de Osorno).

El revés militar hizo que Felipe III de España decidiera, en 1599, enviar un oficial veterano de las campañas europeas a dirigir la Guerra de Arauco: Alonso de Ribera.

La independencia, soberanía Mapuche en su territorio, duraría hasta 1881 con la invasión del ejército chileno por el lado de Ngulumapu (territorio Mapuche del oeste, Hoy Chile) y de 1883 por el ejèrcito argentino en Puelmapu (territorio Mapuche del este, Hoy Argentina).


Fuentes:

Carvallo y Goyeneche, Vicente, Descripcion Histórico Geografía del Reino de Chile.
Obtenido de

LA VICTORIA DE TUCAPEL Y LA MUERTE DEL INVASOR VALDIVIA

La guerra de Arauco tuvo uno de sus batallas estratégicamente mas importantes en lo que aconteció entre las fuerzas de Lautaro (Leftraru) y las de Pedro de Valdivia en Tucapel. Los sucesos tuvieron lugar el 25 de diciembre del año 1553.

Quien se constituyó como líder mapuche, Lautaro, que en otro momento había sido capturado por el mismo Pedro de Valdivia y logró liberarse, estaba buscando la oportunidad de golpear a los españoles y aprovecha la marcha de Valdivia hacia el sur.

Mediante toda una estrategia militar inteligente logra emboscar a Valdivia en su camino hacia Tucapel. Lautaro había establecido un celoso seguimiento y espionaje de los movimientos de Valdivia desde los cerros con lo que pudo encontrar el mejor momento para sorprenderlo.

Este ataque representó nada menos que la muerte emblemática del denominado “conquistador de Chile” y la victoria de Lautaro en esta batalla de Tucapel.

Valdivia había perdido contacto con sus informantes y al pernoctar cerca del fuerte de Tucapel habia notado con extrañeza el silencio que había en la zona. Cuando llega hasta la fortaleza comprueba que la misma había sido arrasada por los mapuches destruyéndolo por completo.

Esto fue la antesala del golpe final que se avecinaba. No habían noticias de Bobadilla así como tampoco de Gómez de Almagro con lo que el panorama estaba confuso para Valdivia. Fue así que decide permanecer allí levantando campamento cuando de forma intempestiva las fuerzas mapuche aparecieron desde los bosques atacando a Valdivia y a sus fuerzas del momento.

Poco a poco los Mapuche fueron ganando la batalla hasta que los españoles emprendieron la retirada, pero los mapuche los persiguieron hasta los pantanos donde fueron capturados finalmente en virtud de que los caballos no pudieron avanzar más.

Valdivia fue ejecutado con una lanza y su cabeza junto a otras de españoles fueron simbólicamente exhibidas. Ninguna promesa de Valdivia logró convencer a los mapuches de que no lo mataran habiendo varias versiones de cómo fue ese proceso.

Leftraru aprendió tácticas del enemigo al ser muy joven capturado, quien luego se liberó e incorporó el caballo castellano para las batallas frente a los españoles.

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