La “nueva” Constitución del MAS, el primero de varios “nuevos” pactos de las clases dominantes-País Mapuche Noticias

 

La “nueva” Constitución del MAS, el primero de varios “nuevos” pactos de las clases dominantes

x Centro de Estudios Populares

El caracter de las clases dominantes de colusión y pugna. Esa es su esencia y tarde o temprano, luego de luchar por repartirse el poder, pactarán.

Aunque murieron 18 personas por balas terratenientes, otros miles de campesinos marcharon a cercar Santa Cruz y cientos de miles de sectores populares llegaron al Congreso (en La Paz) a exigir la aprobación de una “nueva” Constitución Política, para el gobierno de Evo Morales eso fue parte de la “escenificación” para obligar a la burguesía y los terratenientes más conservadores a pactar un nuevo texto que les garantice su convivencia.

El proyecto de Constitución es, por eso, una expresión del acuerdo, la negociación, el contubernio y la colusión entre la burguesía burocrática (MAS) y la burguesía compradora, junto a los terratenientes más conservadores del país. La clase dominante en pleno está tranquila, consiguió su objetivo, sólo que para conseguirlo tuvo que cabalgar sobre las clases populares incluso con saldo de muertes.

El vicepresidente Álvaro García Linera lo admite sin sonrojarse: mientras la gente aguantaba una kilométrica y sufrida marcha hacia La Paz, los operadores políticos de la clase dominante llamaban a la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), a los cooptados dirigentes de la Central Obrera Boliviana, a sus dirigentes pagados y a distintos empresarios para “compatibilizar” un nuevo texto constitucional.

A estas alturas ya no importaba la opinión de los asambleístas, supuestamente elegidos para redactar una nueva Carta Magna. El dirigente campesino y asambleísta Román Loayza, dirigente político del MAS y organizador de masivas protestas, confesó el miércoles (en un debate en El Alto) que mientras corría el pacto él pensaba “cómo nos hacen marchar y todavía van a aceptar compatibilizar (el texto con los adversarios)”.

Lo cierto es que el MAS empujó a la burguesía compradora y los terratenientes a pactar. El vicepresidente Álvaro García Linera explicó la anterior semana: “Hubo un nivel de pacto muy rico y, de alguna manera, inaugurando lo que van a tener que ser los futuros pactos políticos en el país, (pactos) congresales y extracongresales, canalizados a través de un hecho congresal. A la vez esta nueva modalidad de pacto político social sustancial no hubiera sido posible sin un momento de tensionamiento que yo lo califiqué de ‘punto de bifurcación’… La exhibición guerrera de las fuerzas, pequeños choques, mirar cuánto gano y cuánto pierdo, y a su modo hacer armisticios y capitulaciones”.

García continuó: “El momento de exhibición de fuerzas, llana, brutal, en el caso de Bolivia ha costado casi 20 muertos, para dar lugar, para obligar, no tanto a las fuerzas del gobierno, que vinieron rogando pactos desde hace más de un año y medio, sino principalmente a las fuerzas opositoras que hasta el día del estado de sitio, me atrevo a pensar, confiaban en su fuero interior que en algún momento nos íbamos a caer (…)”.

Ahí está la explicación del porqué se garantiza y constitucionaliza el latifundio de cientos de miles de hectáreas (la nueva extensión, se votará entre 5.000 y 10.000 hectáreas, sólo estará vigente para propiedades que se compren a futuro), del porqué se elimina el control social hacia los funcionarios públicos o el porqué se abre las puertas para la concesión privada de los servicios básicos.

Rechazan la “nueva” Constitución

El gobierno del MAS está destinando mucho dinero y todo su aparato sindical en su campaña de propaganda por el SÍ a la Constitución, cuyo referéndum está llamado para el próximo 25 de enero. Una vez más, el pueblo estará ante el callejón sin salida electorero. Y es que el pacto entre la burguesía burocrática y la burguesía compradora incluye repartirse la campaña y la contracampaña: mientras Evo dirige la campaña por el SÍ, sus adversarios en las regiones emprendieron con total comodidad la campaña por el NO.

Así se perpetúa el modus vivendi típico de las facciones de la clase dominante: colusión y pugna.

Algunos sectores populares pueden ver con claridad esa dinámica, y se resisten a entrar al juego electoral. En un foro debate realizado el miércoles, en la Alcaldía Quemada de El Alto, los asistentes plantearon su rotundo rechazo al texto constitucional.

El asambleísta del MAS Román Loayza fue cuestionado y rechiflado, luego de confesar que Evo Morales mismo había convocado a los cuatro prefectos (representantes de la burguesía compradora y terratenientes, o autodenominados media luna) para negociar y evitar que se viniera una guerra civil.

A pesar del abucheo a Loayza, éste insistió con su campaña para votar por el SÍ y aceptar las modificaciones pactadas.

El concejal de El Alto Roberto de la Cruz propuso que el referéndum defina entre el texto constitucional pactado o el aprobado en Oruro (a fines de 2007). La respuesta del auditorio fue un fuerte ¡Ninguno!

Luego de explicar las connotaciones jurídicas y políticas de la “nueva” Constitución, el representante del Centro de Estudios Populares planteó que el pueblo necesita un cambio y transformación de la sociedad verdadera y desde abajo.

El auditorio formado por dirigentes vecinales, universitarios y líderes sindicales rechazó la Constitución pactada dentro de las clases dominantes, y hubo algunos que plantearon organizar un boicot al referéndum del 25 de enero.